Fábulas para niños
Primero Básico - Actividad Nº 18



Una fábula es una forma literaria que consta de un texto o narración cuyo contenido es ficticio y que tras su final deja una moraleja o enseñanza.



   



1- ¿Qué es una Fábula?

Una fábula es una forma literaria que consta de un texto o narración cuyo contenido es ficticio y que tras su final deja una moraleja o enseñanza. Por lo general, una fábula presenta como personajes a objetos y animales, lo que permite obtener una mayor empatía y cercanía con los niños, a quienes se encuentran generalmente dirigidas las fábulas.

Como es posible intuir, la utilización de las fábulas resulta ser una herramienta educativa bastante eficaz. Es por esto que es de suma importancia que los profesores o educadores de niños pequeños se preocupen de tener una preparación adecuada en torno a las actividades literarias que se pueden realizar en torno a las fábulas, ocupándose siempre de poner especial énfasis en la enseñanza final o moraleja.


Ejemplos:

LA COMADREJA Y LAS GALLINAS (Esopo)
 
Se enteró una comadreja de que en un corral había unas gallinas enfermas; disfrazóse de médico, cogió los instrumentos del arte y se presentó en el gallinero. Llegada a la puerta, preguntó a las gallinas que cómo iba su salud.
–¡Muy bien si tú te largas! –respondieron. 
 
Los prudentes descubren las artes de los malvados a pesar de todos sus fingimientos de bondad.
 

LA ZORRA Y LA UVAS (Esopo)
 
Quiso una zorra hambrienta, al ver colgando de una parra hermosos racimos de uvas, atraparlos con su boca; mas no pudiendo alcanzarlos se alejó diciéndose a sí misma:
–¡Están verdes!
 
Asimismo, ciertos hombres que no pueden llevar adelante sus asuntos por culpa de su incapacidad, culpan a las circunstancias.
 

EL PERRO QUE SOLTÓ SU PRESA POR OTRA (Fedro)

Cuando cruzaba a nado un río, llevando un trozo de carne, un perro vio en el espejo de las aguas su retrato. Creyendo que se trataba de otra presa llevada por otro perro, quiso arrebatársela.
Pero su avaricia fue engañada, pues no sólo soltó la comida de la boca, sino que tampoco pudo alcanzar la que deseaba.
Quien ansía lo de otro, pierde con justicia lo propio.
 

EL GUSANO DE SEDA Y LA ARAÑA (Iriarte)

Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
–¿Qué dice de tal tela el señor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada al mediodía.
–¡Mire qué sutil es, mire qué bella!...
El gusano con sorna respondía:
–Usted tiene razón; así sale ella.
 
Se ha de considerar la calidad de la obra y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO (Samaniego)
Erase una gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aun con tanta ganancia malcontento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro
y hallar en menos tiempo más tesoro.
Matóla; abrióla el vientre de contado;
pero después de haberla registrado,
¿qué sucedió? Que muerta la gallina,
perdió su huevo de oro y no halló mina.
 
¿Cuantos hay que, teniendo lo bastante,
enriquecerse quieren al instante,
abrazando proyectos
a veces de tan rápidos efectos,
que solo en pocos meses,
cuando se contemplaban ya marqueses,
contando sus millones,
se vieron en la calle sin calzones!

 

2- Fabulistas famosos

Alguno de sus representantes fueron:

2.1- Esopo 550 A.C. -(?)
Considerado el padre de la Fábula, Esopo es hoy un personaje legendario, de cuya existencia muchos incluso dudan. Según los datos biográficos en que hay un consenso, habría nacido en Frigia y fue esclavo de Janos o Iadmón, que fue liberto y que viajó por Oriente, Egipto y Asia, vigilando intereses de su dueño. Fue a la corte de Creso, donde se encontró con Solón. Por orden del primero viajó hasta Delfos, llevando ofrendas a los sacerdotes, pero indignado por la avaricia y los fraudes de estos, no les hizo entrega de los regalos y les reprochó su conducta.
En venganza, los sacerdotes ocultaron en el equipo de Esopo una copa de oro consagrada a Apolo, acusándolo de robo. Los delfianos, enfurecidos, lo mataron, lanzándolo desde lo alto de la roca Hiampea.
Físicamente, Esopo era feo, y contrahecho. Una descripción de él habla como de un hombre «de cabeza apepinada, labios colgantes, tez negra, ventrudo, patizambo, corcovado, lento para expresarse y de locución
confusa y desarticulada». Otros lo describen también como un hombre discreto, ocurrente, y un viejo libro popular le hacía héroe de graciosas anécdotas.
La escritura que Esopo hizo de fábulas populares han servido de modelo para todos los fabulistas antiguos y contemporáneos. Fue su habilidad para sintetizar en graciosas anécdotas los vicios y las virtudes del hombre, lo que le ha permitido pasar a la posteridad. Esopo siempre intentó que su arte fuera comprendido por el pueblo, al cual él mismo pertenecía. Originalmente, pareciera que fue Esopo quien unió la idea de majestad con el león, la astucia con la zorra, la crueldad con el lobo y la previsión con la hormiga. Igualmente, fue Esopo quien les dio su intención moralizante que se proponía enseñar a las gentes simples las virtudes sociales y prácticas de un manera clara y accesible, dentro de su filosofía optimista y su objetivo de «aprender divirtiéndose ».
 
2.2- Julio Fedro
Las noticias sobre las fechas de nacimiento y muerte de Fedro son absolutamente inciertas, e incluso los textos biográficos se cuidan bien de omitir el tema. En todo caso, su origen era Tracio, de formación griega. Fue liberto de Augusto y vivió durante el reinado de Tiberio, quizás hasta el de Nerón (54 d.c.) Fedro no escapó a las persecuciones de Sejano, favorito de Tiberio, y fue desterrado de la corte, hasta que la muerte de su enemigo le permitió regresar a Roma. Su origen era humilde, lo que fue para él motivo de resentimiento y amargura.
Las fábulas de Fedro abarcan cinco libros, que de alguna manera es una suma de críticas a la sociedad romana del siglo I. Fedro se mostraba escéptico respecto de los hombres. Los mejores son los que sufren la opresión y en sus textos se deduce que nada puede esperarse de los poderosos. Afirma, también, que la estupidez es peor que la maldad, que la ambición pierde a los hombres, que los astutos triunfan siempre y que los pobres no reciben recompensa alguna. De alguna forma, las fábulas de Fedro son un retrato de lo que ocurre en una Roma a comienzos de decadencia. Fedro le da a la fábula latina un carácter distinto al que le habían dado sus predecesores. Comienza basándose en el estilo esópico, pero con el tiempo ejerce una crítica social que eleva la fábula a la categoría de género mayor.
 

2.3- Jean de La Fontaine 1621-1695
Nació en Chateau-Thyrry (Francia), afincándose posteriormente en París y vivió allí gracias a la protección de Fouquet y de madame De la Sabliere. Se casó con Marie Héricart, hija de un funcionario judicial. Se cuenta que la esposa mostraba tan poca afición al orden y al trabajo como el marido. Lo cierto es que La Fontaine prestaba poca atención a sus asuntos personales, lo que le acarreó líos judiciales y financieros, mientras cultivaba su interés por los clásicos latinos y componía pequeños poemas. Se diplomó de abogado, aun cuando su afición por la literatura fue más fuerte.

Publicó algunos libros de cuentos, pero su consagración vino con los primeros seis libros de fábulas, en 1668. El segundo volumen apareció en 1678. La popularidad de éstas hicieron olvidar prácticamente sus otros textos.
La Fontaine utiliza en sus fábulas la aguda observación de caracteres, el lenguaje apropiado a los personajes y también resalta los aspectos ridículos de los personajes. Los escenarios son generalmente naturales y los animales son protagonistas. Incluye normalmente la moraleja en la que La Fontaine da a conocer su carácter bonachón, crítico y se convierte en un irónico testigo de las costumbres sociales y de las conductas de los hombres. Junto con Moliére y La Bruyere, La Fontaine contribuyó a crear una galería de personajes del siglo XVII de variada especie. Para los críticos, sus fábulas lograron la perfección del género en sus aspectos líricos y de lenguaje.
 
2.4- Tomás De Iriarte 1750-1791
Nació en Santa Cruz de Tenerife, España, y residió desde su juventud en Madrid, donde estudió bajo la dirección de su tío, don Juan de Iriarte, humanista destacado y uno de los mejores latinistas de la época.
Por sus ideales liberales fue procesado por el Santo Oficio (inquisición), debido a la publicación de la Carta a Fray Francisco de los Arcos.
Escribió obras teatrales de éxito fugaz, como El señorito mimado, El don de gentes, Donde menos se piensa, salta la liebre. Su gran acierto fue la publicación de sus Fábulas Literarias, en 1782. En muchas de estas composiciones alude ácidamente a los escritores de su época, con los cuales tuvo infinidad de problemas. De alguna manera, sus fábulas se inscriben dentro de la corriente extranjerizante de la literatura española, que reacciona contra el ya decaído esplendor del Siglo de Oro Español. Por lo mismo, se considera a Iriarte a uno de los propagadores en la península de la escuela italofrancesa.
En sus fábulas abundan los preceptos y los juicios literarios, quizás mucho más que en otros fabulistas. Las historias de animales exponen una preceptiva literaria y poética que reúne el pensamiento y la estética de su tiempo.
Entre sus enseñanzas, está la de armonizar lo útil con lo bello, la  necesidad de la crítica, la condenación de la erudición vacía, el estudio de los clásicos, la observancia de la sencillez, la claridad del lenguaje, etc. La belleza de sus composiciones y la simplicidad de su moral práctica son los elementos que han hecho perdurar con el tiempo las fábulas de Iriarte, considerado hoy día un clásico del género.

 







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